miércoles, 7 de agosto de 2019

#PrimerasImpresionesLC Verano 2019

Sé que entre cada entrada dedicada a las Primeras Impresiones debería haber muchas reseñas y artículos de todo tipo, pero ya sabéis, no siempre estoy inspirado... Estoy haciendo acopio de entradas para asegurar un par de meses de actividad regular en el blog y a partir de ahí no tener más parones largos. Tenedme paciencia, por favor.

Hace algo más de una semana le di caña a mis tradicionales Primeras Impresiones de la temporada estival y os dejo el último recordatorio por el blog. Esta vez hay mucho isekai -más o menos pasables-, esperadas continuaciones, pequeñas y agradables sorpresas y algunas joyas que no os debéis perder. Abrid el hilo y disfrutad.

Nos vemos... ¿pronto? Creo que sí, pero no os confiéis.

sábado, 11 de mayo de 2019

Momento Corto: Kitbull

Un poco de ligereza después de tanta reseña seguida.

Kitbull es un corto de animación de Pixar, el tercero perteneciente al programa SparkShorts con el que el estudio estadounidense pretende dar una oportunidad a sus animadores más prometedores de mostrar sus habilidades. Ideado y dirigido por Rosana Sullivan, trata de la inusual amistad que surge entre un gatito callejero y un pitbull obligado a participar en peleas clandestinas. Es tierno, divertido y tiene un mensaje optimista. 

No me enrollo más, os dejo con estos nueve minutos de simpática animación tradicional.


miércoles, 8 de mayo de 2019

#PrimerasImpresionesLC Primavera 2019

Hace una semana y un día hice mi tradicional repaso a los animes de temporada, y ahora os dejo el tuit por aquí como último recordatorio para que las leáis si no lo habéis hecho aún. Es una pequeña guía muy subjetiva de qué vale la pena ver en esta primavera animesca de 2019.

Os dejo por aquí el enlace al momento de Twitter en el que voy archivando todas las Primeras Impresiones. O al menos las que han acaecido de un tiempo a esta parte:


Nos vemos en un par de días, donde recuperaremos el ritmo normal del blog. ¡Talué!

lunes, 29 de abril de 2019

... Y al vigesimonoveno día descansó

El último día de marzo dije esto en Twitter:


Y yo cumplo lo que prometo:


He llegado al final con la lengua fuera, pero he llegado. Este mes se convierte en el mejor mes de siempre del blog, y como me siento orgulloso de lo que he hecho me vais a permitir que escriba este elogio a mí mismo. Soy más bien de tratarme como un trapo, para una vez que me quiero a mí mismo no voy a contenerme.

El abril que se va me ha hecho reflexionar sobre el camino a llevar por el blog. Me propuse un ritmo muy determinado, un ritmo fuerte y alto, pero también me propuse que la calidad del contenido no bajara, y creo sinceramente que lo he conseguido. No sin dificultad, ya lo he dicho antes: algunas entradas se han escrito la madrugada anterior al día de publicación (esta sin ir más lejos), otras estaban a medio escribir desde hace tiempo, una se tuvo que retrasar un par de horas... Pero creo que he cumplido con creces, con el único lamento de no meter algo más de variedad como algo de literatura o estrenarme con cine, series o videojuegos, mis grandes asignaturas pendientes.

La gran pregunta es: ¿Es este el camino a seguir? ¿Es viable este ritmo con las lógicas interrupciones fruto de la vida real y los contratiempos? Pues yo creo que sí, aquí esta el camino, solo se trata de tener contenido y que este sea más variado. Lo de la variedad me va a llevar tiempo, pero tener un ritmo similar al de hasta ahora... Pues creo que sí es posible. Ahora bien, dadme esta semana de descanso, que acostumbrarse cuesta un poco y quiero hacer acopio de entradas para no ir agobiado.

Lo dicho, nos seguimos leyendo en Twitter -esta semana habrá primeras impresiones, no os las perdáis-, y volveremos por aquí la semana que viene. ¡Talué!

sábado, 27 de abril de 2019

Kaguya-sama quiere que escriba esta reseña

Kaguya-sama wa Kokurasetai: Tensai-tachi no Renai Zunousen



Miyuki Shirogane y Kaguya Shinomiya son las cabezas visibles del consejo de estudiantes del prestigioso Instituto Privado Shuchiin. Alumnos y profesores los admiran, y corren rumores de que salen juntos. Es cierto que están enamorados, pero ninguno quiere declararse porque supondría rebajarse ante el otro. ¿La solución? Conseguir que el otro se declare. ¡Es la guerra!

En Japón son muy importantes los rituales, las tradiciones. En lo que respecta a las relaciones sentimentales, la confesión o kokuhaku es imprescindible para dar oficialidad a un noviazgo. No importa que ambos interesados sepan los sentimientos del otro, ni que lleven actuando como pareja durante mucho tiempo, la confesión es condición sine qua non para considerarse una pareja "de verdad". 

Ese es el punto de partida y la razón que desencadena Kaguya-sama: Love is War, el intento desesperado de ambas partes por arrancar una confesión del otro y poder restregárselo el resto de su vida en común. Ambos saben que se quieren, ambos saben que desean estar juntos, pero un orgullo trabajado con sudor y lágrimas -Shirogane- o venido de cuna -Kaguya- les impide dar el primer paso. Y esto genera una cantidad de pequeñas y divertidísimas batallas donde vale todo con tal de ganar. Cada episodio se divide en sketches independientes pero unidos por la propia evolución de los personajes y la aparición de otros. La serie es muy ágil y agradable de ver, con una facilidad pasmosa para hacerte reír a carcajadas gracias a las ocurrencias tendentes a la hipérbole de la pareja protagonista, las "inocentes" intervenciones de Fujiwara que despiertan tanto amor incondicional como odio eterno en Kaguya, y un narrador omnipresente que procura que no se nos pierda un detalle de cada "partida" a cara de perro entre los enamorados.

Aunque es una de las caras de la moneda, para mí Kaguya es la verdadera protagonista de la serie. De naturaleza fría e imperturbable, muy pronto el juego de la confesión y la propia serie la desnudan y muestran a una chica inexperta, inocente y más pasional de lo que nunca podríamos imaginar. Es imposible no quererla, mucho más cuando, entre tantas risas y locos y elaborados planes, el guion mete flashbacks de una Kaguya carente de sentimientos antes de conocer a Shirogane, o muestra hacia el final de la serie su difícil situación familiar y la pesada carga que hay sobre sus hombros. Resultan especialmente divertidas las escenas que comparte con su compañera de instituto y sirvienta Hayasaka, que sabe pinchar a Kaguya para sacar su lado más infantil y adorable.

Es un anime muy trabajado si nos fijamos en la parte visual. Es bastante recargado, barroco; dentro del instituto -escenario principal el 90% de la serie- se utiliza una paleta de colores oscuros, con granates y marrones predominantes, y se utilizan continuos efectos visuales y grandes carteles con palabras para enfatizar los sentimientos y pensamientos de los personajes, además de dar fuerza a la narración del narrador, valga la redundancia. Los diseños de personajes son preciosos, cada uno de ellos tiene ese elemento en su vestuario o en su físico que los diferencia del resto, estoy pensando en esos ojos profundos e insondables de pupilas rojizas de Kaguya o el lacito adorable de Fujiwara -ojo a la tirita, si habéis visto la serie lo comprenderéis-. La animación está cuidada y por momentos es excelente. Como nota curiosa que no quiero dejar de decir, el opening es de los mejores de la temporada, se canta y se baila casi sin querer.

Uno de los animes de la temporada, una comedia romántica diferente donde la risa se impone al romanticismo y da una vuelta de tuerca a lo que significa enamorarse... y enamorar. Pero ya se sabe, el amor no es más que una guerra que libran dos tontos deshonestos.