viernes, 20 de octubre de 2017

La doble vida del hámster

Himouto! Umaru-chan


Esa cara de culpabilidad XD

Umaru está mucho más allá de ser la adolescente perfecta: atractiva, inteligente, educada, simpática, humilde... Pero cuando cruza el umbral de su casa y se pone su capucha de hámster, se convierte en un retaco egoísta, caprichoso y que se pasa las noches en vela jugando a la consola y bebiendo cola. Su hermano es el único que conoce su secreto y tiene que lidiar cada día con sus dos caras.

El calor del hogar nos relaja, no hace sentirnos seguros y saca a relucir nuestros vicios, esos pecadillos inconfesables y políticamente incorrectos que nos hacen genuios. Esas cualidades menos comprensibles para el resto de los mortales que nos ocupamos de maquillar y disimular cuando salimos a la batalla diaria con el mundo. A donde quiero llegar es que todos tenemos dos caras, la que mostramos al mundo y la que es muy nuestra y solo gente muy cercana a nosotros conoce. Este anime se encarga de enfatizar esa dualidad con mucha gracia y exageración a través de Umaru.

Las dos caras de Umaru son tremendamente antagónicas: pasa de ser la chica modelo en comportamiento y apariencia a una auténtica holgazana que solo se preocupa de sus necesidades. Pero esa pequeñaja egocéntrica y hedonista tiene una debilidad insalvable: su hermano mayor. Umaru se pasa gran parte de la serie dándole la lata a Taihei con sus caprichos, le hace alguna que otra trastada y se pasa por el forro sus sermones. Pero lo quiere, lo quiere como solo una hermana puede querer a su hermano mayor, sin ambigüedades ni malentendidos. Umaru no tiene malicia, ese es el punto fuerte de la serie, no importa lo cascarrabias que sea Taihei, lo que más desea ella es pasar tiempo con él, compartir sus aficiones; el mensaje final de cada sketch siempre es amable y ganan los dos. Eso hace que el anime se disfrute el doble.

Cada episodio se organiza en varios sketches, y el hecho de que algunos sean mejores que otros le da cierta irregularidad a la serie. Cuando solo intervienen Umaru y Taihei se tiende a repetir situaciones, son mucho más entretenidos cuando salen las compañeras de clase de Umaru, sobre todo Sylph y Kirie. La primera desborda vitalidad por cada uno de sus poros. A Kirie simplemente hay que quererla. Técnicamente el anime es resultón, tiene una animación bastante decente y es divertido ver la transformación de Umaru de chica despampanante a retaco ratonil; los diseños de personajes femeninos son preciosos, y hay continuas referencias a videojuegos y películas bastante bien metidos.

Es una comedia divertida, con altibajos, sobre lo duro que es tener una doble vida. La prueba de que las apariencias engañan. Bastante.

¡Fiestuqui!

viernes, 6 de octubre de 2017

Convertir el cero en uno

Love Live! School Idol Project: Sunshine!!



Chika se considera la estudiante más normal del mundo. No destaca en nada, no siente especial interés por nada y su vida transcurre por los cauces de la normalidad más normal. Pero un día descubre en la gran ciudad que un grupo de chicas de lo más corrientes fueron capaces de brillar como pocas personas pueden hacerlo: las campeonas de la segunda edición de Love Live!, μ's. Si ellas pudieron hacerlo, ¿por qué no Chika? ¡Decidido! ¡Se convertirá en una school idol!

Una vez que las chicas de Otonokizaka dieron de sí todo lo que pudieron, era evidente que no iban a dejar morir una franquicia de la envergadura de Love Live!. El concepto caló entre el público, se vendía merchandising como rosquillas y la gente tenía ganas de más. Mucho más. La solución, buscar a un nuevo grupo de chicas y empezar de cero con mucho más presupuesto y con un legado tras de sí que bien tratado podía seguir dando pingües beneficios.

Ese legado, el legado de μ's, está muy presente a lo largo de toda la serie. Sunshine!! es una serie muy contemplativa, no solo porque Honoka y cía. sean la inspiración de muchas de las miembros de Aquours, también porque este spin-off hereda muchas de las características de su predecesora. Tanto virtudes como defectos. Se vuelve a recurrir a un grupo de 9 chicas que, en mayor o menor medida, se parecen o comparten una característica principal con las anteriores. La trama se centra con acierto en ellas y sus vicisitudes, pero no se logra una cohesión perfecta del grupo; además, el fantasma del cierre de instituto (hay que ver lo que les gusta a los japoneses chapar sus centros educativos) reaparece para aportar un dramatismo innecesario e inocuo; tan pronto como se plantea el problema, este pasa a un décimo plano como mínimo, es como si se hubieran dado cuenta inmediatamente que la idea era un error. Hubiera sido mucho más interesante darle más cuerda a la parte de las de tercero, ahondar un poco más en su fracaso y no cerrarla de manera tan abrupta, a mi parecer. Sin embargo, esta trama es un arma de doble filo porque aunque aporta riqueza a la serie y suscita interés por ellas, a la vez las aleja un poco del resto del grupo, la mala experiencia las pone más a la defensiva, las hace parecer que están de paso.

El fracaso es, en efecto, un elemento muy presente en la serie. Aquours no tiene una progresión endiablada como grupo. A pesar del talento y las ganas y el esfuerzo, las nueve no dejan de ser unas pringadas que viven en un pueblucho de costa donde eso de las idols es una cosa muy lejana. Y fracasan. Y la serie en ocasiones es hasta cruel con ellas porque las alienta a ser como μ's para al final decirles que copiarlas no solo no sirve de nada, sino es hasta contraproducente. Puede que suene mal, pero he disfrutado mucho viendo cómo se frustraban, cómo sus intentos por brillar se iban al traste, porque al final sirven como punto de inflexión (ese cero doloroso) o para escenificarlos en una divertida última actuación y convertirlos en la más poderosa de las armas.


En definitiva, es una serie más refinada en todos los aspectos, tanto sus personajes como los sketches cómicos y dramáticos, con unas chicas mucho más equilibradas en carisma y poder de atracción. También en lo visual se da un paso adelante. Los diseños de personajes tienen un toque elegante que los distingue de la serie precedente y el paisaje costero tiene cierto aire inspirador e infinitas posibilidades. En la animación se nota la importante apuesta del estudio y la productora en el anime: animaciones fluídas, dibujos muy cuidados sin deformaciones, atención al detalle. El tema espinoso de esta franquicia, el CGI para los conciertos, experimenta una mejoría brutal: la iluminación y las sombras se asemejan más a las de la animación tradicional, los rostros son más expresivos, las animaciones menos robóticas (todavía se puede mejorar más, ojo) y lo más importante: se ha reducido mucho su exposición, se abusa menos de él en beneficio de la animación tradicional y los planos son más cortos para ocultar sus costuras. 

También parece mucho más inspirada la vertiente musical. Tanto la composición como la interpretación de las canciones tienen más oficio, son más "profesionales", a falta de un adjetivo más adecuado. Aunque me pasa algo curioso con el casting de las chicas, de hecho, justo lo contrario que con la serie original: como cantantes me parecen más que capaces, tienen la potencia necesaria y son eficaces, pero las veo muy verdes como seiyuus. Les cuesta mucho mantener el personaje (Ruby a veces pasa de una voz dulce de niña a otra mucho más madura) y sus interpretaciones no pasan de correctas.

No me preguntéis cuál de los dos grupos me gusta más, porque no tengo una respuesta. Es una cuestión de decidirse entre el romanticismo de las que lo empezaron todo o la evolución positiva de la franquicia con las nuevas incorporaciones. Es un logro a reconocerle a Aqours, que debía enfrentarse a un μ's que se ha rodeado de un aura de misticismo que lo ha aupado a la categoría de legendario en el universo school idol. Las de Uranohoshi van por buen camino para mirar a las musas frente a frente. La segunda temporada decidirá.

jueves, 5 de octubre de 2017

El último 'encore'

Love Live! The Idol School Movie



Ahora sí, μ's ha salvado Otonokizaka, han arrasado en el Love Live!, las chicas de tercero se han graduado y tal como decidieron, empiezan a afrontar su disolución... ¡De eso nada! ¡Esto está lejos de acabar! El fenómeno school idol que ellas han puesto en órbita ha provocado la posibilidad de que la próxima edición de Love Live! se celebre en el Tokyo Dome, ¡ni más ni menos! Pero todavía no es seguro y todo depende de las vigentes campeonas. Así que, sin más dilación... ¡Las musas se van a la Gran Manzana!

Cuando creías que desde esta franquicia era imposible que te sorprendieran con sus inverosímiles sinopsis van y se sacan de la manga esta película secuela que contar cuenta más bien poco pero seguro que en su día recaudó lo suyo. Era inevitable que una serie del calibre de Love Live! tuviera un largometraje que llevara en masa a los fans al cine.

Ahora bien, ¿qué aporta está película al conjunto? Nada. Nada de nada. Absolutamente nada. El final de la segunda temporada fue una agradable sorpresa por certero y congruente. No había de donde sacar argumentalmente hablando y la misma película es una buena prueba de ello, sobreviviendo del carisma de las chicas, unos bonitos números musicales y de Umi jugando a las cartas. La primera parte de la película, el viaje, se sobrelleva gracias a la curiosidad por verlas en un entorno completamente diferente del habitual, pero la segunda parte es un auténtico despropósito que vuelve a jugar con la contradicción del separarse o seguir, con una Honoka que dudosa no funciona (menos esas movidas raras con la chica misteriosa), con el colofón de un final de esos que gustan tanto por allí, una japonesada que uno observa atónito sin poder mascullar palabra alguna.


¿Podemos salvar algo de la película? ¿Puedo conseguir que os pique el gusanillo y animaros a verla? Intentémoslo. Lo primero es el apartado visual, que no es algo espectacular nunca visto, pero si está un par de puntitos por encima de la serie, que de por sí lucía bastante bien. Animación fluída y un CGI menos cancerígeno que nunca, se nota el arreón final para que la cohesión entre la animación tradicional y la de ordenador fuera la mejor posible. 

A partir de ahí, todo son pequeños momentos que se recuerdan con una sonrisa, como la ya mencionada negligencia de Umi con las cartas o la insaciable búsqueda de arroz de Hanayo. Los pequeños números musicales, especialmente el de Nozomi, Nico y Eli jugando a ser famosas. Angelic Angel, comandada por una mega atractiva Eli y ese juego de luces tan chullo con los abanicos. No se me olvide el final que vuelve a jugar la baza de la emotividad, con esa última canción que tiene incrustados los nombres de las chicas y esos créditos finales con las icónicas ropas de entrenamiento... Un fan de Love Live! se olvida del vacío argumental con esos detalles tan nimios y a la vez tan apreciables.

Eso es en definitiva esta película, una colección de pequeños momentos, un tiempo de descuento para disfrutar de ellas una vez más, el 'encore' del último concierto de unas musas que partieron para siempre.


Pero tranquilos, el vacío que sentís bien lo puede rellenar un poco de "brillo del sol".

miércoles, 4 de octubre de 2017

Menos mal que no cerraron el instituto...

... porque a ver dónde iban a meter las alpacas. 



Love Live! School Idol Project 2nd Season



¡Otonokizaka se ha salvado del cierre! A pesar de quedarse a las puertas de Love Live!, la popularidad de μ's ha bastado para que las solicitudes de ingreso al instituto crecieran como la espuma. Con la misión cumplida, nuestras chicas ya pueden seguir con sus tranquilas vidas de estudiantes... ¡Un momento! ¡Paren las rotativas! ¡Se va a celebrar una nueva edición de Love Live! No hace falta que se lo digan dos veces a nuestras musas. ¡Toca ganarlo!

Sigue sonando ridículo, pero menos. De todas maneras, no os engañéis por la extensión de las reseñas de Love Live! ni por mi simpatía y benevolencia hacia la serie, porque es normalita, muy normalita. No es una obra maestra, incluso está lejos de ser una buena serie, y es mejor acudir a su visionado (si sois lo suficientemente valerosos para arrojaros sin red a este submundillo) con la expectativa a la baja. Eso sí, podemos estar agradecidos de que el tema del instituto haya quedado cerrado para la eternidad. La premisa era hilarante incluso en este universo de school idols.

El punto y final a la trama de la clausura del instituto permite a esta temporada correr por otros derroteros más fumables para el espectador, como centrarse en las chicas y la amistad que las une, sus miedos y sus idiosincrasias; para dar, en definitiva, ese momento que a muchas les faltaba, como Rin y Nico. Ahora bien, la primera parte de la serie centrada en esos menesteres es terriblemente irregular, alternando momentos geniales -esa divertida conversación sin palabras de las pasadas de peso Honoka y Hanayo- con otros que sinceramente no tienen ni pies ni cabeza -el episodio de Halloween y la búsqueda de impacto a través de disfraces y cambios de personalidad-. Pero para sorpresa de todos esa irregularidad se disipa en la recta final de la serie.

Todo empieza con un pequeño regalo de Navidad de μ's para la diosa que creó μ's.


El descubrimiento del gran plan de Nozomi para unirlas a todas y ese regalo para ella -y para nosotros- que es Snow Halation inician un cierre de serie sorprendente en cuanto a coherencia y ejecución. Era de esperar un final más o menos chapucero con vistas al temido estiramiento de chicle pero no, Love Live! se arremanga y con la dosis justa y necesaria de melancolía prepara un final redondo que no consigue empañar ni las contradicciones de la serie que comenté en la reseña de la primera temporada (¿Por qué Nozomi, Eli y Nico deben abandonar? ¿Por qué no seguir todas juntas como idols de pleno derecho?) ni algún momento que da vergüenza ajena (esa batalla contra la ventisca hace daño a los ojos); un final que consigue acrecentar la simpatía por todas y que se siente natural y justo. El broche de oro lo pone la utilización en los dos últimos episodios de muchos spots del opening de la primera temporada, haciendo de este una suerte de premonición que en lo personal me ha parecido muy emotivo.

Respecto al apartado visual poco que contar, los diseños siguen siendo muy bonitos, las chicas lucen de fábula y se nota cierto refinamiento en el diseño de los vestidos de las actuaciones, aunque se perciben menos novedosos que antes. La animación tradicional mejora bastante con momentos de gran calidad y ausencia de bajones, pero como siempre la pega se encuentra en el CGI de los conciertos: sigue sintiéndose extremadamente raro y robótico a pesar de estar perfectamente integrado. Soy consciente de que animar a nueve protagonistas simultáneamente debe ser harto complicado y que la problemática se ha resuelto de la mejor de las maneras posibles, pero no es óbice para criticarlo y reclamar algo más de calidad en productos de este calado.

Tampoco puedo decir mucho de las canciones dada la similitud con las de la primera temporada y mi pobre oído para distinguir lo malo de lo bueno. Solo puedo decir que Snow Halation destaca sobre las demás, por su trascendencia en la serie y por el aire emotivo y melancólico que la envuelve. De todas maneras, a las seiyuus les sigue faltando mucho control sobre la voz al llegar a tonos altos a pesar de la leve mejoría que experimentan.

Ese final tan atinado mejora sobremanera la visión final de la serie, y sumando los momentos divertidos y el tono desenfadado uno no tiene la impresión de haber perdido el tiempo viendo 24 episodios repletos de purpurina, monería y Nico-Nico-niiiis. Pero todavía queda mucho camino, tanto como lo que den de sí las de Sunshine y el adictivo juegecito de tablet de marras. Compadecedme.


martes, 3 de octubre de 2017

¿Alguna idea mejor para salvar un instituto?

Habiendo superado la humilde pero aceptable cifra de 400 animes vistos resultaba bastante doloroso que en esa lista no hubiera un representante del género idol, ese submundo oscuro y tenebroso donde el azúcar y las barritas de luces campan a sus anchas entre adolescentes que se contonean con vestidos imposibles. Mi estreno en el idol trash se debatía entre dos franquicias: una trae por la calle de la amargura a los lectores de Berserk; la otra ha extendido sus largos tentáculos gracias a cierto juego de tablet que, a la postre, ha decantado la balanza.

Señoras y señores, comienza el gran concierto en Las Crónicas. ¡Bienvenidos al #RoadToSunshine2!

Love Live! School Idol Project



¡Horror! ¡Tragedia! ¡El Instituto Otonokizaka va a cerrar sus puertas por falta de alumnas! Y con ello la vida perfecta e idílica de Honoka Kousaka en el instituto de sus sueños se desmorona a pasos agigantados. Pero ¡tranquilos! Honoka tiene la solución perfecta: ¡convertirse en school idol para dar a conocer el centro y volverlo popular entre futuras estudiantes! Así comienza la gran aventura de Honoka y de unas cuantas a las que arrastrará sin remisión en su sueño de llegar al Love Live, el gran concurso donde se reunirán las mejores School Idols de todo el país.

No, la sinopsis no me ha salido ridícula por casualidad, ha sido premeditado y alevoso. El argumento de la serie es una chorrada de tal magnitud que es difícil contárselo a nadie de otra manera. También es una advertencia de los creadores de la serie: no hay complejidad ni calidad argumental, sino fino entretenimiento blanco y muchas ganas de vender merchandising por un tubo.

Aún así, no se puede decir que sea un apartado descuidado. No tiene el empaque de una serie aceptable y la misma concepción de la serie es a veces contradictoria (eso se hace más evidente que nunca en la segunda temporada), pero el guion está hilado con la suficiente astucia para no resultar una mera excusa, se toma en serio su absurdo argumento y va hace adelante sin miedo. Además, consigue que las protagonistas se encuentren de manera natural, incluso las últimas incorporaciones con la serie afrontando su último tercio se sienten como si siempre hubieran estado ahí. Otro acierto de la serie es que esta no le pone las cosas fáciles a las chicas, dando el mensaje de que el esfuerzo no es suficiente sin la pizca de suerte necesaria. Buenos ejemplos son el primer concierto de Honoka, Umi y Kotori, el trío primigenio, o el final de serie a las puertas de la gloria. 

Como de historia anda escasa, Love Live! tiene que armarse con otras razones para convencer al espectador. La primera, tal vez la más importante, es su elenco de protagonistas. Puede que aquí el acierto sea pleno; nueve chicas, cada una de su madre y de su padre, con personalidades muy definidas y complementarias entre sí, físicamente atractivas pero a la vez diferentes, con sus tics adorables y unas ganas irrefrenables de agradar. Ninguna llega a caer mal y eso es un logro destacable. Eso sí, el carisma varía bastante de una a otra: Honoka y Maki son las reinas para mí en ese aspecto, una por vitalidad desbordante, la otra por su perfecta ejecución del papel de tsundere, amén de su trascendencia como compositora y una de las voces de la razón del grupo. En el lado opuesto está Hanayo, que no siendo un personaje plano pasa bastante desapercibida entre las demás, a Rin le falta su momento y Kotori se limita a su papel de seguidora en las travesuras del resto con algún escarceo en Akihabara.


La segunda razón, el apartado visual. Este tipo de series tiene que entrar por los ojos para asegurar sus posibilidades de éxito. Los diseños de personajes son muy, muy bonitos. Como he comentado antes, todas las chicas son preciosas cada una a su manera y es casi imposible no encontrar a una que te guste por encima del resto. Los fondos están bastante definidos y llenos de color al son de los personajes; la animación está bastante cuidada y en general hay una gran regularidad en la calidad, sin apenas bajones. No obstante es precisamente ahí cuando se entra en terreno pantanoso, me refiero a las actuaciones. Estas no son escasas y en gran parte de ellas se recurre a una animación por ordenador que, simple y llanamente, se me hace rara. La transición entre el CGI y la animación tradicional es bueno aunque se note y puedo decir casi sin temor a que es de lo mejor que he visto en anime. Pero los movimientos de las chicas son raros, tan fluidos y perfectos que entran en conflicto con la animación tradicional, volviéndose antinaturales en el proceso. No es algo que moleste pero está ahí y se podría haber resuelto mejor.

Llegamos a la última razón, una de vital importancia dado el género de Love Live!: la música. Dado que uno de los fines de la franquicia es llenar las tiendas de singles no es esta una cuestión baladí. Aquí debo decir que cuento con una ventaja -o desventaja, según se mire-: la música no se cuenta entre mis aficiones. Digo que es una ventaja porque eso me permite disfrutar de las canciones de Honoka y cía. a un nivel que para un melómano sería imposible. Sé que no es buena música, soy consciente de que en este aspecto el casting de voces podría ser infinitamente mejor -a la mayoría les falta potencia y control sobre su voz-, pero me divierten mucho las canciones e inconscientemente las tarareo en mi día a día. Cumplen de sobra su objetivo.

Love Live! está muy lejos de ser una gran serie, mucho más aún de ser recomendable. De hecho no se la recomendaría a nadie por nada del mundo, no es una franquicia a la que te llevan, sino a la que llegas por ti mismo... para quedarte. Otro pobre incauto atrapado por las fauces sonrientes de las idols. Y los que quedan.