lunes, 15 de octubre de 2018

No se necesita demasiado para sonreír

Net-juu no Susume



Moriko Morioka es una mujer de 30 años que, incapaz de soportar la exigencia de una sociedad acelerada y deshumanizada, ha decidido dejar su trabajo y recluirse en su apartamento. Ahora que tiene tanto tiempo libre, vuelve a los juegos en línea que abandonó hace mucho. En el nuevo juego de moda, Fruits de Mer, y bajo la identidad de un personaje masculino conoce a Lily, una chica amable y de buen corazón.

El primer paso para la creación de mis primeras impresiones lo suelo denominar "la criba": consiste en leer la sinopsis de todos los estrenos de la temporada y decidir si vale la pena o no ver un par de episodios. Esta Net-juu no Susume no pasó la criba allá por el otoño de 2017. Todo hacía indicar que la serie sería muy superficial, con poca chicha, una de tantas series que conjugan el mundo real con el virtual del juego online de turno. Una serie, en definitiva, con poco de especial y que olvidaría en cuanto viera el último episodio. El caso es que las buenas críticas, un par de gifs y mi curiosidad y gusto por este tipo de series me empujó a comprobar si mi ojo clínico para descartar series era bueno o malo.

Pues bien, mi ojo clínico goza de buena salud; es innegable que Net-juu no Susume tiene más defectos que virtudes. Bastantes más defectos que virtudes si me lo permitís. Me parece terriblemente desaprovechada, se queda muy en la superficie de lo que podría haber sido. A pesar de que acertadamente le da mucho peso a la parte "real" de la serie, dejando a la parte "virtual" como un complemento de la primera, una vez concluida sabemos poco o nada de las personas que están tras los personajes del juego. Algunos son mostrados durante un instante para luego caer en el olvido, otros ni siquiera tenemos el gusto de conocerlos. El caso de la protagonista es palpable, se nos dan unas pocas pinceladas de su situación, apenas podemos intuir las causas de su aislamiento auto-impuesto, ni siquiera el guion pretende curar esas heridas, las deja en un olvido inexplicable. Aunque Lily ejerce a la perfección su papel de "medicina para el alma", Sakurai, el protagonista masculino, podría haber sido un perfecto catalizador para mostrar el trauma de Moriko, una ayuda para su superación. Ni siquiera aprovecha la posibilidad de alimentar un triángulo amoroso que podría haber dado mucho de sí. Mientras la veía me frustraba mucho ver la cantidad de oportunidades de convertirse en un producto muy interesante que la serie dejaba pasar.


Sin embargo, a pesar de la lista interminable e inevitable de defectos, me ha gustado mucho.

Net-juu no Susume es una fuente inagotable de simpatía y ternura. Tiene tantas simpatía y ternura que ahogan por completo todos los defectos de los que adolece, transformando cada visionado en una sonrisa continua e imperecedera. Es imposible no empatizar con Morioka, de sentirse alegre cuando ella lo está, de que se te rompa el alma por su llanto telefónico fruto de una extenuante jornada laboral. La pantalla se llena de calidez cuando ella sale y el espectador espera con expectación y satisfacción cada pequeño paso que da para salir adelante. Por otro lado, ver a Sakurai y a su compañero de trabajo Koiwai compartir mesa y tomaduras de pelo es impagable. Este Koiwai, desaprovechado como tercer vértice del susodicho triángulo amoroso, se convierte en el hilo conductor de la relación entre los protagonistas. Ahí el defecto se convierte en virtud: lo que podría haber sido una buena serie coral con los personajes cruzando sus vidas real y virtual se convierte en una serie que pivota en torno a la pareja protagonista, todo está encaminado a ese encantador y puro amor que surge entre ambos, y nada ni nadie se debe interponer, porque eso es lo que reconforta y lo que quiere ver el espectador, que ambos protagonistas den pasos pequeños y torpes, se lancen miradas esquivas y se cojan de la mano rojos como tomates.

Los diseños simples y bonitos de personajes, aunque el mundo virtual peque de simple, y unos opening y ending efectivos que captan a la perfección los sentimientos que despierta la serie completan un producto poco recomendable en principio pero capaz de entretener y dejar buen sabor de boca al que la vea. No os diré que la veáis, pero tampoco que la ignoréis si os despierta un mínimo de atención. Conseguir la sonrisa durante una mala racha no viene nada mal.


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