viernes, 17 de marzo de 2017

Hitsugi no Chaika: Avenging Battle

La digna sepultura del emperador



Chaika, la princesa del ataúd, los saboteadores Toru y Akari y la dragona Frederica continúan con la búsqueda de los restos del emperador Gaz para darles sepultura. Pero también buscan respuestas a la existencia de otras chicas que reclaman para sí el nombre de Chaika y a un nuevo rumor que habla de un objeto conocido como "el tesoro del emperador".

Esta Avenging Battle es un regalo para todos los que gustamos de la primera temporada. Ni estaba ni se la esperaba. La serie original era correcta, muy coherente y entretenida, pero tal vez sin el carisma de otras producciones, sin la chispa que ayuda a dar el salto de buena serie a gran serie. Por eso considero estos diez episodios extra un regalo que cierra con relativa dignidad la serie y satisface ante la imposibilidad de leer las novelas ligeras por falta de traducción. Ahora bien, el sabor que deja esta ristra de episodios es cuanto menos... agridulce.

Uno no puede quejarse ni del desarrollo ni del ritmo de la serie, la coherencia sigue imperando y se nota que los guionistas son muy fieles a la historia original. Me impresiona decir que ahí es donde la serie comienza a fallar: aunque tanto historia como la resolución de esta son sencillas, la primera temporada dejó muchos cabos sueltos que deben deshacerse, además esta temporada añade la trama del tesoro del emperador y más Chaikas a la ecuación. Y diez episodios no son suficientes para cerrarlo todo a la perfección. Vivi está completamente desperdiciada en su nuevo rol de "medio Chaika". La Chaika roja toma decisiones extrañas y contradictorias en la recta final de la serie teniendo en cuenta su personalidad. El último episodio es la principal prueba de los problemas de tiempo de la serie: la decisión de Toru, el viraje de Niva y la última acción de Chaika solo pueden calificarse de anticlimáticos, emborronando la visión general de la serie. No se siente un mal final, pero sí se aprecia la necesidad de un episodio más alterando la cronología de algunos hechos para darle más impacto al clímax de la serie.

Técnicamente no tiene tacha alguna, es una de las series más constantes que recuerdo visualmente hablando; buen tono en el diseño de personajes, sobre todo en lo relativo al vestuario, sin bajones en la animación, dando el do de pecho en las escenas de batalla. Se agradece que el estudio no haya resuelto la papeleta de esta segunda temporada con una chapuza visual, cosa bastante común en el mundillo. Tal vez ahí haya una razón de que la duración de la serie haya sido más corta de lo normal.

Y así termina el periplo de la chica de cabellos plateados ataúd en ristre, una pequeña aventura que no hizo mucho ruido pero si satisfizo al amante de la fantasía constante y sin fisuras. El fin de una buena serie. El fin de un regalo necesario... Y merecido.

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