lunes, 4 de julio de 2016

Flying Witch

La magia está en las cosas más insignificantes


Que no falte la escoba

Makoto es una despistada bruja de 15 años que se traslada junto a su gata Chito a la casa de unos parientes lejanos en Aomori para compaginar el instituto con su entrenamiento en las artes brujeriles. Aunque pueda parecer sorprendente, el día a día de una bruja es mucho más normal y común de lo imaginable.

Mis expectativas estaban por las nubes desde que se anunció este anime. Soy un lector irregular del manga (llevo bastante mal eso de leer en una pantalla, la edad no perdona) que disfruta muchísimo de un buen slice of life como este. Tenía la confianza y la fe en que si hacían las cosas bien se podría disfrutar de Makoto y cía el doble o el triple respecto al manga. Pues no han hecho las cosas bien, las han hecho extraordinariamente bien.

Flying Witch probablemente es el anime mejor planteado de la primavera, un derroche de elegancia y respeto por sí mismo digno de mención. La antítesis del panorama anime de la última década, lleno de excesos narrativos y fuegos de artificio visuales. Es del día a día de lo que se sirve, de mostrar lo extraordinario que puede ser un día corriente. Funciona muy bien gracias a unos personajes muy simpáticos de reacciones muy divertidas encabezados por una Makoto perfecta en su pachorra y despiste y -sobre todo- en una Chinatsu como fiel reflejo del espectador por su curiosidad y su felicidad anta cada descubrimiento. Su mirada, la mirada de un niño en definitiva, es la encargada de realizar esa fusión perfecta de los mundos real y mágico de la que hace gala la serie. La magia no es algo espectacular lleno de chispas y poses raras, sino algo que siempre ha estado ahí pero de lo que nunca nos habíamos dado cuenta.

Hay episodios mejores que otros, pero todos rayan a un nivel alto, prescindiendo a veces de la magia para recurrir a la naturaleza aprovechando el precioso paraje donde se desarrolla la trama, aunque los  dos episodios localizados en la cafetería son simplemente perfectos en ejecución y estilo, un ejemplo de cómo sacar lo mejor de los personajes y la ambientación. La puesta en escena es modélica en general, diseños equilibrados y fieles a la obra original con coloreado discreto y una animación suave y fluida la mayoría del tiempo, algún que otro modelado en 3D que no molesta demasiado al usarse sobre todo para animales. Muy de destacar la banda sonora llena de melodías simples y divertidas que acompañan muy bien los momentos de curiosidad o de sorpresa; la serie se apoya mucho en el sonido para mostrar al espectador qué debe sentir al ver la escena, termina de abrirle la boca o consigue que la risa se convierta en carcajada.

Flying Witch es de largo, bajo mi humilde opinión, el mejor anime de la temporada. No es ostentosa ni tiene momentos que quedan en la memoria, pero ha hecho de lo inusual algo cotidiano que no deja de sorprender a la vez que de lo cotidiano algo mágico que merece la pena atesorar y valorar. No es algo que se consiga todos los días.

La cafetería que todos queremos visitar

2 comentarios:

  1. Sencillamente, el mejor anime de la temporada.

    Increible como, no pasando nada, era la serie que más esperaba cada semana :)

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    1. Sí, ese aura que desprende es tan seductora que cada episodio se hacía cortísimo. Una serie enorme e imprescindible.

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