lunes, 20 de julio de 2015

Dungeon ni Deai wo Motomeru no wa Machigatteiru Darou ka

Ir a la aventura


La diosa y su niño

La ciudad de Orario alberga en sus entrañas una mazmorra gigantesca y laberíntica infestada de monstruos que atrae a aventureros en busca de fama y fortuna. Bell Cranel, un novato que forma parte de la familia de la diosa Hestia, es uno de ellos.

Muy curioso el planteamiento de Danmachi, que lleva a la "realidad" elementos más propios de un RPG como un sistema de niveles, habilidades y equipamiento. Pero es mucho más curioso aún que funcione con tanta naturalidad en ese aspecto cuando otros han acabado naufragando y exigencias del guion han obligado a romper las reglas que tanto se habían afanado en definir y establecer como inmutables. Danmachi pasa muy de puntillas por su sistema de progreso del personaje más allá de explicar alguna habilidad especial y eso le da más margen para poder jugar con el progreso como personaje de Bell, un adalid de la bondad, la honestidad y la honradez, el prototipo perfecto y de manual del héroe shônen.

Otro aspecto curioso es que la serie no se esconde en cuanto a explotar sus características más frívolas: cuenta con un diseño de personajes espectacular y con un nutrido grupo de bellas féminas que no disimula en explotar al máximo, y no estoy exagerando un ápice. Hestia y Ais, por citar a los dos personajes femeninos más relevantes de la serie, son dos bellezones cuyos atuendos dejan poco o nada a la imaginación; hasta a Hestia, hiperactiva como a ella sola, le vemos más de una vez la ropa interior. Sin embargo no llega a molestar ni resulta un insulto a la inteligencia como pasa en muchísimas otras series donde se descubre con tristeza que su primer y único recurso es que sus chicas se "prostituyan" de mala manera. Es algo que aceptas cuando lo buscas pero que suele desencantar cuando te lo encuentras de sopetón. Tal vez sea que en Danmachi el argumento y el concepto están a la par de su excelente apartado visual.

Porque no se engañe nadie, el argumento, curiosamente, es simple como el mecanismo de un chupete, pero el guion es bastante pillo y poco a poco va introduciendo nuevas tramas y personajes más o menos importantes para que la rutina no se apodere de la serie. Algunas de esas tramas nos presentarán a un personaje y su trasfondo -por ejemplo Lili- y otras más oscuras y pausadas se irán tejiendo poco a poco para evolucionar a Bell y prepararlo para un eventual hecho decisivo -Freya y su enfermiza obsesión con el protagonista; por ese cauce parece andar también Hermes-, sin contar con ese halo de misterio que rodea a Bell y que lo hace tan atractivo y atrayente para todo el que se le acerca.

Curioso, muy curioso este anime. Y divertido, y adictivo, y bueno, y necesitado de una segunda temporada. Superviviente en terrenos donde otros animes con más nombre y alcurnia pincharon. Si buscáis una aventura "blanca" y sin pretensiones, aquí tenéis una deseosa de ser comenzada.

Belleza invencible

2 comentarios:

  1. Me da la impresión de que no hemos visto el mismo anime, para mí de lo peorcito de su temporada...

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    1. La serie es la misma, los diferentes somos tú y yo XD Tan simple como eso. A mí este tipo de animes me suele gustar bastante, no son complejos y me entretienen mucho; esta en concreto está bien pensada y no tiene agujeros graves ni incongruencias en el guion, que les suele pasar a las series del mismo palo. No me parece una serie para recordar ni que pase a los anales de la historia, pero sí la típica que te ves en una tarde de aburrimiento y te deja buen sabor de boca.

      Sinceramente, creo que está muy lejos de ser de lo peorcito de su temporada, que hubo unos ñordos que no había ser vivo que los viera XD

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