domingo, 20 de abril de 2014

Silver Spoon 2

Los esclavos de los sueños


Todavía me sorprende que siga habiendo gente con la mirada tan obtusa como para considerar a Silver Spoon un manga de "vacas y pollos". Tras ver la primera temporada y comprar y leer -o más bien devorar- varios tomos del manga, me sigue sorprendiendo mucho más que Hiromu Arakawa haya conseguido que muchos de nosotros olvidemos Fullmetal Alchemist, la serie que la lanzó a la posteridad con una serie  llena de cotidianidad, paz y buenos alimentos.

Éramos pocos...

A base de esfuerzo y ayudado por sus compañeros, Yugo Hachiken ha acabado por acostumbrarse a la ardua rutina de la Escuela de Capacitación Agraria de Yezo. Pero acaba de ser nombrado vicepresidente del Club de Hípica y el festival cultural y el torneo de novatos están a la vuelta de la esquina, así que "el chico que nunca dice que no" va a estar bastante ocupado durante bastante tiempo. Y por si no tuviera bastante con sus problemas, el pobre no puede evitar preocuparse por los de los demás. ¿Saldrá vivo de tanto ajetreo?

La esencia de Silver Spoon se mantiene intacta en esta secuela, con ese componente didáctico pero ameno sobre las actividades agropecuarias; esta vez el Club de Hípica y los caballos serán el tema sobre el que girarán muchos de los capítulos de la serie, con Hachiken como vicepresidente, sus problemas para conseguir saltar obstáculos -el origen de su primera gran discusión con Mikage- y el torneo de principiantes, con la introducción de un nuevo personaje, Ayame Minamikujo, autoproclamada "rival" de Mikage, encantada de conocerse y terriblemente divertida.

¡Tirad, esclavos! ¡O no habrá comida hoy!

Pero a parte de esos temas más profanos, la serie se centra en los sueños. Cercanos y distantes, cumplidos, por cumplir e irremediablemente rotos, el campo es duro e implacable y se los lleva por delante. Silver Spoon refleja esa dura realidad de una forma tan natural y serena que causa incluso más tristeza e impotencia de lo que tal vez debería. Tales sentimientos se manifiestan en un Hachiken que siente envidia de los sueños de los demás y se siente fatal cuando el esfuerzo y el empeño de sus amigos por alcanzarlos caen en saco roto.

Hablando de Hachiken, este se confirma como un protagonista pluscuamperfecto que se engrandece con sus defectos; su orgullo, sus dudas y su manía de preocuparse de los demás más que de sí mismo consiguen que sea muy fácil para el espectador identificarse y empatizar con él. No obstante, y si tengo que destacar a un personaje por encima de ninguno, esa es Mikage. Todos teníamos claro que era la protagonista femenina por su peso en la historia y por su influencia y cierta compenetración con Hachiken, pero era un personaje frío, demasiado perfecto, que estaba cubierto bajo una coraza que la aislaba de los demás. Debemos agradecer a Hachiken que haya minado poco a poco esa coraza y hayamos descubierto a una Mikage muy natural, llena de dudas e indeterminación, ansiosa de ayuda y de deliciosos defectos que la hacen más atractiva que nunca. Conocer sus sentimientos y ver cómo va sucumbiendo poco a poco a ellos -aunque aún le queda un último empujón- es sin duda lo mejor de la serie.

Y así es como las sectas captan a la gente

Esta serie tiene tantas cosas buenas que sus 'peros' se empequeñecen. El apartado técnico es muchas veces insuficiente, tiene la típica calidad contenida de series mucho más largas y por tanto se deja ver, pero siempre se tiene la sensación de que se merecía algo mejor. El apartado sonoro se podría definir como optimista y alegre, mención especial para un ending pegadizo y genial en lo visual.

El gran problema tanto para esta temporada como para la anterior llega con la comparación con el manga. A pesar de que el anime en su conjunto es un producto que se disfruta, al final es muy inferior a la versión de papel. El anime se empeña en resumir, recolocar y omitir gags y personajes que pueden ser más o menos irrelevantes para la trama central pero son la esencia de la serie, la muestra del mejor humor de la maestra Arakawa. Es probable que si hubiera leído el manga antes de ver el anime mi impresión sobre este último hubiera sido incluso negativa.

A pesar de ello esta temporada y la anterior de Silver Spoon han cumplido su objetivo, demostrar que la magia también reside en las cosas más cotidianas. Decir que es una serie "de vacas y pollos" es una bobada; es una serie de sentimientos, de superación, de vitalidad... Pero sobre todo, una serie de quilates.

Cuidadito con cabrear al suegro :D

8 comentarios:

  1. Madre mia es que no me llamaba este anime nada eh, pero poco a poco me esta llamando como para que me lea el manga xd. Es del mismo autor que full metal? No lo sabia!

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    1. Sí, es de la misma autora. La mujer se crió en una granja y ha utilizado toda la experiencia vivida en esta serie; el resultado es maravilloso, te recomiendo al 100% que te pongas con el manga, te vas a reír un montón.

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  2. Así por sipnosis me pasa como a Eri, no me llama nada de nada, pero ya hay tantas buenas reseñas de él que creo que voy a verlo aunque sea solo por curiosidad. No se si empezaré el manga o el anime... ¿que me recomiendas?
    Un abrazo :)

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    1. Como recomendar te recomiendo el manga. No es que el anime sea malo, para nada, pero está resumido y algo desordenado respecto al manga, sin mencionar que el manga sigue abierto y el anime no.

      De todas maneras, escojas lo que escojas te lo vas a pasar muy bien, te lo aseguro.

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  3. Necesiiito ponerme con esta serie, solo he leido puras maravillas de la historiaa asi que al menos una oportunidad le voy a dar me parece muy interesante, ademas si dices que tiene mucha comedia ya me gano por esaa parte!!
    Gracias por la recomendacion.
    Un abrazo!

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  4. Es un manga grandísimo (del anime no puedo hablar) y ya está. No hay más.

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  5. @Kick Ya estás tardando en verla.

    @RhapsodyRed Grandísimo, enorme, inabarcable... No hay adjetivos suficientes. Tú que estás leyendo el manga pasa del anime, no te pierdes nada a parte de verlos en movimiento y oír sus voces.

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  6. de verdad que me alegro que compartas la opinion conmigo en lo del ecchi y el hentai, y cierto, tienes razón que es por la sociedad que nos tiene sometidas a un yugo que nos dice que las mujeres que hacen tal cosa son unas casquivanas..
    gracias por comentar!

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