jueves, 1 de agosto de 2013

Rosario to Vampire Capu2

El exceso de braguitas no siempre es bueno


Cuando veo esto:


Veo -en mi humilde opinión- uno de los mejores openings de cuantas series he visionado. Un opening que no destripa el argumento de la serie, un opening artístico diseñado y animado de manera genial, un opening con una canción divertida y bonita, un opening que aunque explota el atractivo físico de las chicas de la serie lo hace con elegancia y naturalidad. Las chicas disfrutan luciendo palmito y bailando, y yo disfruto viéndolas a ellas disfrutar. Esta apertura y el grato recuerdo del manga que adapta hace sospechar que vamos a ver una buena serie, pero luego llegan los capítulos en sí y...

El horror.

Si hay una palabra que pueda describir a esta adaptación animada es vulgaridad. El fan service más vulgar, chabacano y de mal gusto hace acto de presencia y de manera exclusiva durante los trece capítulos que componen la serie. No importa el ángulo de cámara, ni la postura de las chicas, ni el argumento -testimonial- del capítulo: en todas -y no es una exageración-, en TODAS las escenas veremos unas bragas pululando por la pantalla sin razón ni objetivo alguno. Y no se salva ninguna de las chicas, desde la tímida Moka hasta la prepúber brujita Yukari. Incluso Ruby, ataviada con una falda larga, se las apaña para enseñar su brillante y clara ropa interior. Y cuando uno termina de ver el primer capítulo, lo cual es un logro de proporciones titánicas, y revisa fragmentos de los doce restantes, llega a la conclusión de que ya ha tenido suficiente. Y todo lo dicho se podría hacer extensivo a la primera temporada, aunque en esta al menos se sigue más o menos la historia de la primera parte del manga.

Me encantan los manganime tipo harén y con su toque de ecchi, pero esta adaptación es un insulto al espectador, al autor y a un manga al que no se le hace justicia, el cual debéis elegir si queréis disfrutar de las aventuras de Tsukune y su encantador grupo de amigas youkais.

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