miércoles, 2 de enero de 2013

Suzumiya Haruhi no Shoishitsu

Cuando lo sobrenatural se transforma en cotidiano.

Soy haruhista hasta la médula. Es algo de dominio público y tampoco es que me moleste en ocultarlo. Ya no recuerdo cómo conocí a la chica más hiperactiva del Planeta Otaku y a su pandilla de sufridos acólitos, si a través de las novelas o del anime, pero desde ese primer y confuso prólogo animado de "Las Aventuras de Mikuru-chan. Episodio 0" caí en las fauces del probablemente mayor fenómeno anime de la década pasada. Por el extremo cariño que le tengo a la serie decidí esperar a ver la película con una traducción potable y en una ocasión especial, y por eso ha sido el primer anime que he visionado en 2013.

Aunque le tenía muchísimas ganas albergaba ciertas reservas por la irregular segunda temporada de la serie, con el inefable Agosto Infinito y ese sutil pero apreciable cambio del diseño de los personajes, que se infantilizaron y acercaron al fenómeno K-ON quitándoles parte de su encanto. Argumentalmente también fue muy irregular y no hizo justicia al brillante trabajo realizado en la primera temporada. KyoAni me decepcionó bastante con el trato que le estaba dando a su serie estrella y una de mis favoritas y perdí un poco la fe en ellos. Después de ver La Desaparición puedo decir que los he perdonado.

¡Navidad en la Brigada SOS! Kyon no tenía ni idea de lo que le esperaba...

Esta vez Haruhi no es la protagonista, ni siquiera es el desencadenante de los sucesos narrados en el filme. Kyon se erige en protagonista absoluto, sus monólogos interiores que antes se limitaban a narrar lo que pasaba a su alrededor se convierten en reflexiones sobre su papel en la brigada y sobre su desesperación y perplejidad ante un mundo que cambia a su alrededor de un día para otro, aunque ello no sea suficiente para desterrar ese punto de ironía y humor que caracterizan sus alocuciones.

Si bien Kyon es el centro de la historia, no hay que olvidar a Nagato como motor de esta. A pesar de parecer perfecta e impasible, todo el tiempo pasado con el resto hace mella en su programación y provoca la aparición progresiva de emociones -"errores" según ella- que desencadenan en el cambio inconsciente del mundo y de ella misma por su parte. Nagato desea un mundo normal en el cual no tenga que estar constantemente alerta, donde los fenómenos paranormales sean cosa de las películas de Ciencia-Ficción. Pero a pesar de ese deseo que tanto la humaniza, lo deja todo en manos de Kyon, que tiene que decidir si prefiere un mundo normal donde Mikuru, Koizumi, Haruhi y la misma Nagato sean personas normales y corrientes; o por lo contrario prefiere un mundo lleno de anormalidades, del que se queja todo el tiempo y donde tiene que bregar con las excentricidades y los actos inconscientes y de consecuencias imprevisibles de Haruhi; es decir, elegir entre la normalidad atípica o la anormalidad cotidiana.

La sonrisa, el ligero rubor... Nivel de ternura: 100%

La decisión que Kyon acaba por tomar está influida porque, a pesar del tentador mundo rebosante de normalidad que Nagato le ofrece, él, simple y llanamente, quiere a Haruhi; a la Haruhi capaz de volver el Universo del revés con un chasquido de dedos. Es más que evidente que el motor de la serie, por encima del relato de Ciencia-Ficción que narra, es la relación amorosa de Kyon y Haruhi, la cual ambos se empeñan en negar taxativamente, pero que queda patente en la confianza total y absoluta que se profesan el uno al otro y en la cercanía y familiaridad que tienen prácticamente desde que se conocen. Amor aparte, también influye en su decisión el sentimiento de Kyon de pertenencia a un grupo y su decisión final de dejar de ser un mero espectador y de pasar a ser parte activa de las aventuras de la Brigada SOS.

Si esto no es amor, que venga Dios y lo vea.

Me gustaría ahondar más en la humanización que Nagato sufre de manera progresiva durante la serie. Gracias al contacto con Haruhi y los demás comienza a sentir aprecio por ellos y a tener conciencia de ella misma, hasta el punto de que acaba por sentir aburrimiento, desasosiego, desesperación, cansancio; en definitiva, sentimientos que la 'obligan' a tomar la decisión de cambiar el mundo. Personalmente, comencé a fijarme más en ella a partir de "Rapsodia de una hoja de bambú", sentí una oleada de cariño hacia ella en "Agosto Infinito" y desde "La Desaparición" la quiero con locura y pasó a ser una de mis 'chicas' favoritas.

"Por Nagato, hasta el fin del mundo". La mejor escena de la película.

Del aspecto técnico solo puedo decir una cosa: increíble. Ver esta película en movimiento es un placer para los sentidos a la vez que una tortura; uno se frustra al no poder prestar atención a todos los detalles que aparecen en pantalla, con una animación fluida en todo momento y que se hace notar en cada brizna de pelo de las chicas o en las expresiones faciales de todos los personajes que aparecen en pantalla, sean protagonistas o figurantes. El diseño de los personajes vuelve a sus orígenes, detallados y estilizados, sin rastro de la k-onización ya comentada, con un trabajo de luces y sombras espectacular. La música acompaña solo en los momentos de mayor tensión o dramatismo, ayudando al conjunto general a alcanzar la perfección.

Incluir esta imagen era absolutamente necesario :3~

En definitiva, una obra maestra. Un deleite para los sentidos y una visión obligada para todos los amantes del anime, y más si han disfrutado de las dos temporadas de la serie. No he podido escoger mejor manera de empezar el 2013. En serio, no os la perdáis ¡leñe!

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